domingo, 1 de marzo de 2009

CONCURSO: Escribe una página de una novela de LORENZO SILVA

PARTICIPA | Hasta el 15 de marzo

Escribe la página 237 de la novela de Lorenzo Silva, 'El Blog del Inquisidor'

  • El texto ganador se publicará en (haz click:) elmundo.es

jueves, 26 de febrero de 2009

Un cuadro de JULIEN DUPRÉ en un mail de María Gloria Lombana


"Un cuadro de JULIEN DUPRÉ, pintor francés del siglo XIX, quien supo como ningún otro recrear en el lienzo la vida de los humanos y animales en el campo"

*
LA SIEGA
por María Gloria Lombana
Miami, 11 febrero 2009
Ante los cuadros de un gran pintor

Y cuando el grano del trigo se separa,
cuando quedan en las eras las gavillas alineadas,
mientras los rayos del sol queman su espalda,
es cuando todo convive, la risa, el amor y hasta las lágrimas.

Esos segadores que reflejan los cuadros,
esos campos amarillos que desgranan,
esos jóvenes escondidos tras montones de paja,
y esos amores que duran mientras la siega avanza.

PESARES, por Olvido Argüello García


PESARES
Por las mañanas, solo se ven dudas
de una vida sin sentido y poco
duradera.
Somos una penumbra de vacilaciones
e incertidumbres, muy poco sólidas.
Solo los valientes se pueden emplear
en la lucha de los tontos.
Los más idiotas estan en las alturas
ahogando las decisiones de los más
audaces.
El sol por las mañanas llora de soledad,
y por la noche se esconde como si fuera
un cautivo.
Todo es una efimera ilusión, una sorda
villanía sin una sola pasión.
La verdadera entidad nace de una
costumbre, malcría la vanidad
deshace la realidad, maldice y
crepita la lumbre.

lunes, 23 de febrero de 2009

Un pequeño reportaje en EL MUNDO de LEÓN


[Publicado el 17 de febrero de 2007]

miércoles, 18 de febrero de 2009

SOLO SUEÑO / Del PEQUEÑO LIBRO de Martín Félix (1)


SOLO SUEÑO


Estoy cansado de ayer,
de anteayer, hoy y mañana,
embriagado de desgana
y harto de sabor a hiel.

Del desaliento poseso,
veo estrechárseme el camino
al que me empuja el destino
y soy cada día más preso.

Monte al que soñé subir
inalcanzable hoy lo veo,
y escalarle ya no creo
sin que acabe mi vivir.

Más del desmayo a pesar,
voy mi camino soñando,
y en mis sueños voy penando
por no poderlo alcanzar.

¡Oh, crueldad del destino!,
¿por qué es tan iluso el sueño,
tan atrevido el empeño,
y tan incierto el camino?

Si es tan incierto el camino,
y es tan engañoso el sueño,
es estúpido el empeño que
haya de frustrar el sino.

Mi sueño alma es de mi vida,
mi vida, horror de mi sueño,
y el cruel destino, mi dueño,
de mis sueños homicida.

Cruel destino, cruel dueño,
dale vida a quien la quiera,
que toda vida es quimera.
¡A mí dame sólo sueño!

Martín Félix

jueves, 12 de febrero de 2009

MIRADA EN EL ESPEJO, por Nely García


[Nely nos ha enviado esta fotografía
del último cuadro que ha pintado hasta ahora]

~

Mirada en el espejo

Estoy viendo a una joven en París con su familia.
A su vida le faltaba algo. De pronto, descubrió el arte y la deslumbró y apasionó con fuerza inesperada. Logró un cierto reconocimiento, pero aún no se sentía completa.
Sus ojos tropezaron con el título de una obra literaria -TOUT-LE LIVRE DES POSSIBILITÉS-. Aparcó la pintura, para investigar sobre el significado de la vida.
Pasaron los años. Se mira en el espejo, y ve a una mujer mayor, introduce la vista en su interior y piensa: sigo siendo igual de ignorante, y sin embargo... –no soy la misma—.
Me siento feliz haciendo lo que me gusta, que es expresar mis sentimientos, por medio de la pintura y la literatura, y siento amor por la vida.
Creo que tengo todo lo que necesito.

Nely García

miércoles, 11 de febrero de 2009

... Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON, por María Gloria Lombana


... Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON

León, 13 de noviembre de 2007 (martes)
Para ese amigo que sueña con su vida futura.
María
Te imagino, escribiendo febrilmente,
mientras rompes prejuicios y cadenas,
construyendo tu vida de futuro,
alejado de gritos y peleas.

Para esconder la soledad de los afectos,
te aferras al amparo del amigo,
suples la frustración de tu pasado,
soñando con la mujer que tanto anhelas.

He viajado contigo y con tus sueños,
conocí a tus amigos inventados,
me emocioné con tus ideas solidarias,
compartiendo la vida que has creado.

Por todo lo que he dicho y lo que callo,
debes saber que tus libros me han gustado,
un consejo he de darte, amigo mío,
¡no dejes de escribir!, ¡sigue soñando!.
María

TIEMPO ESTIVAL, por Nely García

[Un óleo de Nely García]

Tiempo estival


Tiempo estival caluroso, nostálgico, incierto,
recuerdos añorados del pasado consciente,
vivencias idealizadas con miradas al presente,
con risas entusiastas del mundo adolescente,
y me pregunto: es cierto?
o es la rueda que gira perdiéndose en el tiempo.

Cuando el humo se aleja se disuelve en el aire,
cuando el fuego se apaga siempre queda el rescoldo,
y otra chispa lo enciende
con nuevas alboradas y un recuerdo que hiere,
se repiten vivencias, ilusiones, anhelos,
de lejos lo estoy viendo,
y me voy apartando,
y nuevos ramilletes de claveles y flores,
realizan su momento.

Y afloran reflejos de veranos inciertos,
de niña que soñaba con amores y besos,
de descubrir el mundo, de volar como el viento,
acaso lo he soñado? acaso ha sido cierto?
una niebla me envuelve, pues soñados o ciertos
pertenecen al pasado ya tan lejos... tan lejos.....

N. G.

EJERCICIO: Completar un relato de Juan José Millás... por María Gloria Lombana

Regresaba en mi coche, después de dejar a mis amigas en sus casas, conecté la radio, una voz de mujer estaba contando su historia, se notaba triste, cansada, como si la vida hubiera terminado para ella. Decía:
—... la encontré, estaba delgada, casi transparente, tenía las ropas sucias, solo sus grandes ojos verdes despedían una tenue sonrisa, nada dijo, nada pidió, pero no podía dejarla allí, y más sabiendo que fui la causante de aquél deterioro... La abracé con ternura y la llevé a mi casa, se la presenté a mi esposo, le expliqué queu era una amiga que me necesitaba, él no dijo nada... (hizo una larga pausa, mi curiosidad crecía).... la cuidé, sí, la cuidé con el amor, me dedique a ella, ya no importaba nada, estaba ahí cerca de mí, me necesitaba, la amaba, siempre la amé, pero no fui capaz de luchar contra los prejuicios de la sociedad y me escondí detrás de un matrimonio convencional... por eso, un día, después de algunos meses decidí cambiar mi vida, busqué un trabajo, alquilé un apartamento, viví mi propia vida, junto a ella... hoy recogí sus cenizas... las llevaré al cementerio... en mi casa siempre habrá una rosa... de distintos colores.... como era ella...
Se calló, no dijo nada más. Era suficiente. La vida le dio una oportunidad, ella supo aprovecharla.
No sé por que relacioné esta historia con el relato de Juan José Millás que leímos en la tertulia de Escritura Narrativa, y pensé: ¿por qué no?
María

— — — — —
NOTA:
En ejercicio consistía en trabajar sobre este pequeño Articuento
de Juan José Millás, y completar la historia,
contando lo que podía haber sucedido en medio:

Escribir [I]
Hace poco, un oyente telefoneó a un programa de radio y contó que su matrimonio había empezado a naufragar el día en el que su mujer llevó a casa a una amiga anoréxica.
—¿Qué sucedió? —preguntó la locutora.
—No se lo puedo decir porque a mi esposa le gustaba mucho la radio y quizá me esté oyendo. La cuestión es que las cosas se empezaron a complicar y ahora vivimos separados.
La audiencia, a juzgar por las llamadas posteriores, se quedó muy intrigada y yo pensé que aquel hombre nos había dado una lección perfecta de cómo comenzar un relato. Las situaciones de partida son así de gratuitas, así de normales también. Y cuando digo normal no pierdo de vista desde luego el grado profundo de anormalidad que subyace en la vida cotidiana, aunque hayamos desarrollado mecanismos para no percibirla. El acierto de este hombre consistió en contar algo que estaba en la frontera de lo vulgar y lo extraño. Parece que estoy viendo la escena:
—Mira, Javier, ésta es mi amiga Rosa que como puedes ver es anoréxica y ha venido a pasar unos días con nosotros. Dormirá en el sofá cama del cuarto de estar.
—Encantado.
No es difícil imaginarse a los tres en el tresillo, viendo la tele. Rosa, muy delgada, permanece entre los dos, sin probar los aperitivos que la mujer de Javier ha puesto sobre la mesa. Javier está un poco violento, pero al mismo tiempo orgulloso de que su esposa intente ayudar a una amiga. Él mismo, sin darse cuenta, ha empezado a urdir algunos modos de obligarla a comer. Una situación normal, de gente normal: se respira una atmósfera de clase media absolutamente familiar. Javier, seguramente, es funcionario. A los tres meses, sin embargo, Javier vive solo en un apartamento y se dedica a telefonear a las emisoras de radio para contar que su matrimonio ha fracasado. Ahora estamos ya frente a una historia de terror. Sólo hay que escribir lo que ha sucedido en medio. A ver quién se anima.
———
* JUAN JOSÉ MILLÁS. (Articuentos. Alba Ed. Barcelona, 2000)


POBRES POR TONTOS, por Martín Félix


POBRES POR TONTOS
(Una versión leonesa
del cuento 'Los tres deseos')


Hace ya muchos años, en la montaña leonesa y en zona de pastoreo, vivía un matrimonio de ancianos, tan pobres, que sólo tenían como medio de subsistencia una sola cabra, y vivían en una cabaña con las paredes de adobe y el techo de paja.
Tino y Tana, que así se llamaban —pues hasta en el nombre eran pobres—, contaban a los pastores que por allí se acercaban apacentando las ovejas que ellos siempre habían sido tan pobres porque no habían tenido suerte en la vida, pero sobre todo por ser tontos, o mejor dicho, porque lo habían sido de jóvenes, ya que habiendo tenido la fortuna al alcance de su mano, no supieron cogerla.
—¿Cómo fue eso?— les preguntó uno de los pastores que apacentaba sus ovejas cerca de donde ellos tenían su morada.
—Pues sí— dijo Tino, el pastor de una sola cabra —, tuvimos la fortuna al alcance de la mano, y por esta tonta la dejamos escapar.
—Por ti— dijo la anciana Tana a su marido. —Tú tuviste la culpa. Si tú no te hubieras metido habría sido mejor.
—Bueno— dijo el pastor de las ovejas, intrigado de curiosidad. —¿Podéis contarme de una vez cuál fue la historia?
—Es es el caso— dijo la anciana Tana con cierta pesadumbre —que siendo aún jóvenes, estábamos un día al pie de esa loma (y señaló una loma próxima) con la cabra y lamentándonos de nuestra extrema pobreza, cuando nos sucedió algo increíble: de repente, delante de nosotros apareció como una nube de luz brillante, muy brillante, y en el centro de esa luz vimos como un ser extraño, que yo no sabría explicar, que nos habló con una voz misteriosa, como de música: "Soy el hada de vuestra suerte", nos dijo. "Os concederé tres deseos. Sólo tres. Después desapareceré para siempre. Pedid".
—Yo, cegada por el hambre, grité: "¡Un salchichón!", y éste apareció enseguida en mis manos. "¡Ojalá se te pegue a las narices!", dijo enfurecido este tonto de mi marido. Y se pegó tan fuerte que no me dejaba respirar. "¡Que se me quite esto, que se me quite...!", grité yo. Y se me quitó, y el hada desapareció, y nunca más la hemos vuelto a ver por más que la hemos llamado...
—En verdad, que sois tontos de remate— dijo el pastor de las ovejas dirigiéndose con ellas, precipitadamente y con los ojos llenos de codicia, hacia la susodicha loma.
Martín Félix

NACER Y MORIR / MORIR Y NACER, por Martín Félix



NACER Y MORIR
MORIR Y NACER

Toda la vida es morir
y nacer, continuamente.

Muere el niño para dar
al adolescente vida,
y acosado éste de heridas
que son el fruto del tiempo,
engrendra otro nacimiento
que es sepultura y partida.

Sepultura adolescente,
antesala juvenil.
Toda la vida es morir
y nacer, continuamente.

La juventud, con su muerte
da vida a la edad madura.
¿Es la edad de la cordura,
o la rampa descendente?

El renacer, con los años
se va haciendo perezoso,
el vivir, más angustioso,
y el morir, sólo morir.

Y se empieza a perecer,
cuando el renacer constante
se detiene en un instante
y no vuelve a aparecer.

Frecuente fue mi morir,
frecuente mi renacer,
pero dejé de morir
y hoy vivo mi perecer.
Martín Félix

Con 6 palabras, por Olvido Argüello


Cuando se ama, se pierde amor.
La amistad es como tener fe.
El agua clara puede ser turbia.
La poesía sabe hablar muchos idiomas.

TRISTE RECUERDO, por Fely Barrio

Triste recuerdo

Enséñame a borrar de mi recuerdo

la ternura de tu mirada azul,

la hondura de tu amor inmenso,

el surco fértil sembrado de luz,

el temblor de tu mano estremecida

tantas noches sin sueño conjugando el amor.

Una mañana triste llegó la despedida

se acrecentó el abismo, se deshojó la flor.

Y pasarán los días, las semanas y años

y manará la fuente y florecerá abril

y yo pavesa rota te seguirá esperando

y pasaré la vida pensando solo en ti.

El espejo roto ya no refleja auroras,

se apagó el rumor de la cantora fuente

en extraño silencio pasan días y horas,

me aferro a tu recuerdo infatigablemente,

voy en pos de una huella de apasionado amor,

sigo soñando un sueño que no ha de volver

no sé si te amaría con toda la razón,

pero sé que a nadie como a ti he de querer.

Fely Barrio

LOS MAYORES EN LA ACTUALIDAD, por Nely García


Los mayores en la actualidad

Las sociedades ubicadas en el llamado primer mundo tienen una media alta de calidad de vida, y por consiguiente también los mayores. La esperanza de vivir es más elevada, y aunque tenemos limitaciones relacionadas con el físico, conservamos la ilusión de aprender y disfrutar por medio de viajes y actividades diversas. Todo esto es posible porque lo básico esta cubierto (aunque puede haber excepciones), la felicidad es personal pero el nivel económico ayuda. No obstante personalmente creo que reflejamos una percepción por el resto de colectivos, como ciudadanos de tercera o cuarta; el otro día escuché en una cadena de televisión un comentario refiriéndose a los jubilados: "son cantidad, juegan a la petanca, y se visten casi todos igual". Esta reflexión me pareció extremadamente despectiva, y me hizo pensar sobre la forma que tienen las autoridades de agruparnos. No hay intercambio de conocimientos entre jóvenes y mayores, ¿acaso la experiencia no es importante?. En la antigüedad los jóvenes pedían consejo a sus abuelos para las decisiones difíciles, siempre enriquece el intercambio de opiniones.

También existen grupos con potencial creativo importante, y ahora le pueden dedicar el tiempo que no tuvieron antes, pero tienen dificultades para ubicarse en el sitio adecuado.
Las personas competentes deberían tener en cuenta la diversidad a la hora de preparar las actividades, y dividirlas en motivación y nivel, de esta manera a los que tengan inquietudes darles la oportunidad con medios adecuados para enseñar sus trabajos (y no mojarles el chupete con azúcar para entretenerlos). Una sociedad avanzada se reconoce por las oportunidades que concede y las creaciones que deja, sin tener en cuenta la edad de los autores, o si la tendencia estaba en esos tiempos.
Si los jóvenes representan el futuro nosotros, mientras tengamos fuerza de expresión, somos el presente.

Les presento un pequeño poema que canta nuestra situación:

Las aguas pasan, y pasan,
siempre mirando el camino
van salvando los obstáculos, tropiezan,
aprenden de sus caídas,
cumpliendo así su destino.
Si alguna vez dan la vuelta,
obligadas por el viento,
se encuentran con aguas nuevas
en alegre movimiento
que van cantando orgullosas
las tendencias del momento,
sin comprender que las viejas
pasaron por esos tiempos.
Cuando están llegando a puerto
sus gargantas siguen vivas,
y cantan a plena voz
las experiencias vividas.
Pero surgen los guardianes
quizás con buena intención,
para llevar el rebaño,
en la misma dirección.
Nely García

CONFIDENCIAS A UN ÁRBOL, por Fely Barrio


CONFIDENCIAS A UN ÁRBOL

El otoño como un niño vacilante da los primeros pasos. Han mermado los días, el relente se asoma por las noches anunciando su llegada. A María se le hace más largo el paseo por el parque. Siente frío y cansancio, se sienta en una piedra al sol que calienta tímido la tierra y deja volar sus pensamientos. —Pronto los árboles perderán la hoja, las aves emigrarán a climas más calidos, nos visitará la nieve, el frío calará los huesos y no podré salir a pasear.

—Abuela, abuela...
¡Era su nieto! Al oírlo, María no sintió el dolor de los huesos, se levantó rápida y caminó hacia donde venía la voz, lo llamó una y otra vez, miró en todas las direcciones sin verlo. Desanduvo despacio el camino, ahora sí sentía el dolor de los huesos y del alma, pasó la vista anhelante por los alrededores y se sentó desalentada. He oído su voz, repetía, negándose a admitir que su imaginación y los deseos que tenía de escuchar esa voz le habían jugado una mala pasada.

Aunque en invierno no podrá pasear por el bosque las hojas del calendario caerán más deprisa de lo que María quisiera. Pasará el otoño, pasará el invierno con la Navidad, llegará la primavera y vestirá con hojas nuevas a los árboles, retornarán las aves que no queden exhaustas en el camino. ¿Volverá la golondrina que tiene su nido justo encima de la ventana de su alcoba? Y, por el árbol centenario ¿seguirá fluyendo la savia? A ella le parece que cada año tiene menos hojas. Se acerca al árbol y acaricia su tronco con ternura. Hola viejo amigo, llega otro invierno, será duro para los dos y aunque ambos hemos andado mucho camino tú me sobrevivirás y será perfecto, porque tú no notarías mi ausencia, en cambio si te secaras, yo añoraría tu sombra en verano, tu tronco rugoso y cálido, tu esbelta figura a pesar de los años. Envidio el sitio que ocupas, un lugar que te pertenecerá mientras reverdezcan tus hojas, del que no te trasladaran para llevarte a otro desconocido donde no reconocerías la lluvia que te riega, el viento que mueve tus hojas, el sol que te da vida, los juegos y las risas de los niños, el rumor de la fuente, los cantos de los pájaros, ni la mano que roza tu tronco aunque sea torpe como la mía. En cambio a mí me llevarán a un lugar, tal vez bonito, donde me tratarán bien pero no será el lugar donde ha transcurrido mi vida, la lluvia, el sol, la fuente, la luna, los pájaros, no serán los mismos, no estará mi familia a la que cada vez veré menos, seguiré oyendo las voces queridas llamándome y serán fruto de mi imaginación.

¿Te conté que he visto el eclipse de sol? Mi memoria ya flaquea. Lo vi por la tele porque no tenía las gafas especiales necesarias para mirar al sol. Aunque fue un eclipse parcial me causó una impresión extraña ver que oscurecía a medio día.

Muchos días María subía al desván (su rincón mágico como ella le llamaba). Le gustaba ese lugar, recordaba las horas que pasaba allí siendo niña. En el desván cobraban vida todos sus sueños. Había un baúl con disfraces de carnaval y se disfrazaba de mil maneras: de guerrero que luchaba contra las injusticias, de Juana de Arco moderna peleando con la palabra, venía Peter Pan e iba con él al país de Nunca Jamás a derrotar a Garfio, llegaba Bamby con todos sus amigos y todos los personajes de los cuentos, hasta el ratoncito Pérez tenía en el desván los dientes que se les caían a los niños y él recogía cuando les llevaba el regalo. ¡Tenía un montón increíble! Muchas veces subía con su abuela que era la única que la comprendía a pesar de su edad, porque con sus padres no había forma de entenderse y todo porque sus dos hermanos eran unos privilegiados y ella no estaba de acuerdo. Ellos tenían que estudiar, pero ella aprender a coser, a guisar, a hacer las labores, para casarse y ser una mujer de su casa.

—Yo quiero ir a la universidad como mis hermanos, soy una persona como ellos.

—A las mujeres no les hace falta para nada ir a la universidad. Tú aprende a llevar una casa para ser una mujer como Dios manda igual que tu madre y no se hable más.

—No entiendo que por ir a la Universidad no se sea una mujer como Dios manda.

—Yo, la verdad, un hombre que te anule, que tengas que ser un reflejo de lo que él es, lo tiran en un bautizo y no me agacho a cogerlo— pensaba la niña.

—Niña pon la mesa, niña trae agua, ¿no oyes que tu hermano pide sal? Niña, niña, niña...

—Que vaya él por la sal que tiene dos piernas y dos manos como yo.

Voló una torta por el aire que no llegó a su cara porque se agachó rápida.

—Que alto está el desván, parece que le han añadido escaleras—. Cuando llegó arriba suspiró aliviada y se sentó en el rincón de siempre. Un rayo de sol entraba por la ventana, sumiéndola en una dulce soñolencia.

—María, María, abre la ventana que traigo unos cuantos dientes.

—Espera que cojo una banqueta que no llego a la ventana.

—¿Porqué no entras por la puerta?

—Porque vienen todos tus amigos a ayudarme a colocar los dientes, y a Peter Pan le gusta entrar por la ventana.

Llegó la primavera, María volvió a pasear por el bosque. Se acercó al viejo árbol y pasó su mano por el tronco ¿Como estás viejo amigo? Te he añorado mucho. ¡Que rápidos pasan los días! La Navidad ha llegado y ha pasado. No son las Navidades las fiestas que más me gustan, por un lado me producen tristeza porque siempre falta algún ser querido; en cambio vistas desde otro punto se reúne la familia y son días felices en particular para los niños. Tengo que contarte muchas cosas, pero la principal es que he visto a Peter Pan, a todos mis amigos de los cuentos y el ratoncito Pérez ha llevado un montón de dientes al desván.

Fely Barrio

AQUELLO QUE NO QUIERO, por María Gloria Lombana


AQUELLO QUE NO QUIERO
León, 6 de Septiembre 2008.
Los pensamientos que quiero ocultar.
María

No quiero mirar atrás,
ni vivir de los recuerdos.

Yo quiero seguir andando,
sin rencores y sin miedos.

No quiero que se me olviden,
aquellos que me quisieron.

Yo quiero sentir sus brazos,
cobijando mis desvelos.

No quiero ser carga alguna,
para mis hijos y nietos.

Yo quiero seguir luchando,
seguir amando y riendo.

No quiero ser rencorosa,
con los que daño me hicieron.

Yo quiero ser generosa,
y ver siempre el lado bueno.

FIN

SIN RUMBO, por María Gloria Lombana


SIN RUMBO

León, 31 de Diciembre de 2007.
Con la esperanza de poder anclar.
María

La noria, gira que gira y así, cambió mi destino,
la brújula fue mi guía, ella trazó mi camino.

Ese vagar constante, ese romper barreras,
ese deambular entre distintas tierras.

La búsqueda obsesiva de una pareja estable,
o tal vez el cobijo de unos brazos amables.

Esas pequeñas cosas que conforman mi vida,
el mirar adelante que me sirve de huída.

Siempre yendo y viniendo, atravesando mares,
entre culturas varias, en diferentes lugares.

Son las cosas que tengo para llegar al puerto,
allí, tiraré el ancla y sembraré mi huerto.

FIN

EL TIEMPO, por Nely García

[Un óleo de Nely García]


EL TIEMPO

Juguete del tiempo soy
recuerdo de mi alborada,
perdida en mi noche estoy
sabiendo que no sé nada.

Mañana radiante fui
y también tarde nublada,
en el ocaso intuí
la importancia de la nada.

Un pájaro de altos vuelos
yo me sentí en primavera,
y en verano mis anhelos
se truncaron en quimera.

Y a finales del verano
nueva ilusión descubría,
y tendiéndole la mano
luces y sombras veía.

Entre dolor y placer
mi camino recorría,
llegando al atardecer
una luz nueva sentía.

En sentimiento trunqué
mis ambiciones pasadas,
y en el amor yo busqué
las transcendencias ansiadas.

Y el tiempo sigue jugando
su paso deja mi huella,
y en mi noche yo esperando
que me ilumine mi estrella.

ASAÍ, por Felisa Fernández Cabañas



A S A Í
-relato navideño-

Paseo del Empecinado. 7 de la tarde de finales de noviembre.

Salía de mi clase habitual de voluntariado. En la puerta había un hombre pidiendo —también habitual—. Me dijo algo así como “dinero para viaje”. Me desentendí y seguí adelante.

La tarde en Burgos, un día de noviembre, se convierte en noche muy deprisa. Un aire frío y húmedo me daba en la cara. Solo veía luces. Luces de coches, luces de farolas, luces de escaparates... Y en el parque sombras grandes, oscuras, una muralla enorme de árboles alineados a lo largo de la acera que me tapaba la catedral. Andaba despacio —un agudo dolor de pies me impedía acelerar— y otro dolor dentro, como si el cursor de la pantalla de un ordenador se me hubiera metido y se moviera haciendo clip en mi pecho. Y me iba abriendo diálogos y monólogos.

—“Estoy deseando llegar a casa y quitarme los zapatos”.
—“Y ese hombre, ¿tendrá casa?"

No sé por qué me volví. No pensé nada. Fue un impulso.
Todavía estaba en la puerta el hombre cogiendo algo de comida que le daban. Me quedé parada mirándole. Era joven, moreno de tez y facciones que denotaban su raza africana, de aspecto cuidado pero con retraso de aseo en ropas y piel. Rechazaba parte de la comida porque su religión le impedía comer algunos alimentos y hablaba medio dominando la lengua en la que se quería expresar. Sabiendo de antemano que le iba a proporcionar el billete, le pregunté a bocajarro:
—“¿A dónde quieres ir?”
—“A Pamplona”.

Desconocía el motivo del viaje pero me fui con él a la estación a por el pasaje para la ciudad navarra. Así empezó un paseo por la ciudad con Asaí.
No era muy agradable caminar por esas calles solitarias en una noche tan negra y tan desapacible. Fuimos por el seminario y nos adentramos en la calle de la estación por la que solo se veía algún estudiante con su macuto y su gorro.
Supe que llevaba varios días en Burgos y que ya no podía dormir en el albergue porque se le había terminado el cupo, que se quería ir a Pamplona para arreglar “los papeles” y luego a Jaén “a la aceituna”, que necesitaba ganar algún dinero para mandar a sus hijos que estaban allá, al otro lado del estrecho.
No había tren esa noche y nos fuimos a buscar un lugar para dormir donde no le exigieran documentación.

Pasamos el Carmen y la vía. La gente se arrebujaba, tapándose la boca para evitar el aire frío, pero yo no notaba nada. Me absorbía la historia de aquel hombre, una de las miles historias de los que cruzan el mar buscando la vida.
Conocí las pensiones baratas de los alrededores, en el barrio de S. Pedro y S Felices. Y vi a la gente que se hospedaba allí. Hombres silenciosos, grises, como “aplastados bajo una nube densa de cemento y vulgaridad”.
Pensaba:
—“¿Serían de la misma categoría social las posadas de Belén y harían María y José la misma peregrinación que hicimos nosotros hasta que encontramos sitio en una?”
Y seguí comparando. También este hombre era emigrante como aquella pareja. También pasaba frío, hambre, miedos, y desprecios.

Nos hicimos casi amigos. Íbamos mojándonos caminando lentamente (mis pies no me permitían mas). Cuando dije que pasaría las Navidades con la familia se emocionó:
—“¡Qué bien, con la familia!. Es lo más bonito”.
Al fin pude sacarle un vale para dormir y otro para cenar y desayunar —también en restaurantes negaron que se sentara en el comedor con los clientes y tuvimos que recorrer varios de la zona— y al día siguiente a las dos en punto estábamos otra vez en la estación a por comida y a por el billete.
Cuando llegó el tren se reanimaron sus ojos. Eso era el principio de una nueva ilusión. Se despidió con un abrazo agradecido y me pidió un teléfono o una dirección porque estaba seguro de que trabajaría y podría devolverme lo que había gastado en él.

Cuando me acuerdo de Asaí con sus ropas ajadas, sus ojos negros y esperanzados, su expresión de forastero, pero amable, cortés, agradecido y decidido a conseguir una vida digna, me vuelvo a preguntar:
— “¿No podemos hospedar a María y a José todos los días del año?”
—“¿No podemos proporcionar la ilusión de la Navidad el día que se cruza en nuestro camino un miembro cualquiera de la sagrada Familia?”
Contamos los episodios de María y José porque están lejos en el tiempo, pero no los percibimos cuando pasan a nuestro lado hoy. Y desconfiamos como desconfiaron de la sagrada pareja.

Asaí, yo también estoy tocada de la desconfianza de mi sociedad. No me fié de ti y te lo dije claro. Te proporcioné lo que necesitabas, pero no te di el dinero. Me dio miedo de que lo usaras mal.
Ojalá encuentres también tu Belén y que en tu vida se encarne Dios.

Felisa Fernández Cabañas
(Burgos, 2000)

SENTIMIENTOS, por Fely Barrio


SENTIMIENTOS

Hay horas en que nuestro pensamiento se adentra caminando por el mundo de los sueños, puebla los espacios mágicos de esperanzas, remueve lo más hondo de su ser tratando de encontrar respuestas, señales a los enigmas que aún no conocemos. ¿Estamos solos en la inmensidad del universo? ¿De dónde venimos? ¿De qué barro estamos hechos que no somos capaces de detener tanta sangre vertida en el mundo movidos por el ansia de alcanzar dinero y poder?
La mente se debate volando en medio de la nada con las alas de la imaginación, las únicas que no pueden cortarnos, ni poner fronteras. Llena los espacios de ilusión, de fe en la raza humana.
La navidad se acerca, en el lienzo azul deja escrita esta petición a los Magos de Oriente: PAZ PARA EL MUNDO Y SENTIDO COMÚN PARA LAS GENTES.

Fely Barrio
(Diciembre, 2008)